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Lucio Lagioia fulci cruza el más allá II
Ambientada en una tétrica mansión de Boston, la película comienza con el sangriento asesinato de una muchacha y su novio por parte de un misterioso ¿hombre?. El Dr Norman Boyle (Paolo Malco), junto a su esposa Lucy (de nuevo Catriona McColl) y su hijo Bob (Giovanni Frezza) parten a la casa para investigar el suicidio de un científico. Mae, una enigmática niña pelirroja (Silvia Collatina) le advierte a Bob sobre los siniestros peligros que acechan en la mansión, en la cual tendrán lugar acontecimientos espantosos. De nueva, la película resulta un festival de escenas terriblemente gore y sádicas nunca vistas: Laura (Dagmar Lassander), estando inmovilizada, debe soportar que Freudstein le clave un atizador de fuego de manera especialmente lenta y dolorosa. Freudstein decapita brutalmente a la niñera y le desgarra la garganta al pobre Dr Boyle, luego de que este le entierre un cuchillo, solo para darse cuenta que por las venas de Freudstein no corre sangre... sino gusanos. A pesar de todas este depliegue truculento, dos escenas no sangrientas rivalizan con aquellas en brutalidad y horror: -Encerrado en el sótano, Bob le pide ayuda a sus padres, quienes intentan abrir la puerta. Freudstein surge de la oscuridad y toma al niño por los pelos, sujetándolo y obligándole a mantener su rostro contra la puerta, mientras su padre intenta abrir la puerta a hachazos. El hacha pasa reitiradamente a milimetros del niño. Esta escena recuerda a una de Pánico en la Ciudad de los Muertos Vivos, en la cual Christopher George rescata a McColl de la tumba en la cual esta enterrada viva, destrozando el ataúd con un pico, que pasa muy cerca del rostro de la chica. -Casi en el final, Lucy Boyle intenta huir junto a su hijo subiendo las escaleras del sótano en donde estan atrapados. Cuando estan casi en la cima (que se encuentra bloqueada por una lápida) Freudstein toma de las piernas a Lucy, arrastrándola escaleras abajo. El rostro de Lucy se golpea con cada escalón, mientras su hijo grita horrorizado. La cámara, puesta desde el punto de vista de Lucy, se sacude como si estuviese cayendo escalón por escalón, dando el efecto de que fuera el espectador el que cae y se golpea. Una escena impactante que demuestra la habilidad única de Fulci por recrear situaciones macabras de manera original e impactante, presindiendo en esta ocasión de la sangre, lo cual no es lo único destacable de su cine (aunque sus fans mas rudimentarios y los críticos mas simplistas se empeñen en ello). Como en El Mas Alla, las fascinantes escenas fantásticas estan presentes. El plano en el cual la niña pelirroja le advierte a Bob del peligro que corre, es inolvidable. Primero vemos a la niña, inmóvil y con un gesto de horror, asomada a la ventana de la siniestra casa cercana al cementerio. Luego, mediante un excelente labor de edición, este plano se superpone sobre una gran fotografia de la casa que esta observando Bob, en su casa de New York. El rostro de la niña, aparece ahora en la foto de Bob, quien la observa a través de un plano detalle a sus ojos. El final de la película será magistral: cuando Freudstein esta a punto de atrapar a Bob, este emerge a través de la lápida que bloqueaba la salida, por medio de la ayuda de Mae. Ambos, se reunen con la madre de la niña y esposa de Freudstein, quien obviamente es un fantasma... como también lo es la niña y quizas también lo sea Bob (en una entrevista, Fulci dijo que, en su film, los niños pasaban al mas alla, a un mundo en el cual los adultos no tienen poder sobre ellos). En el bello y triste plano final, los tres se alejan de la casa a través de un camino rodeado de arboles, mientras la cámara retorna a la siniestra casa, en la que Freudstein seguirá aguardando víctimas. A destacar, finalmente, la excelente fotografia de Sergio Salvati y la acertada música del desconocido Walter Rizzatti. Despegándose del ambiente misterioso y sobrenatural que enmarcaba sus anteriores peliculas de horror, El Destripador de New York fue una especie de mezcla perversa y sádica de giallo clásico con el psycho killer gore norteamericano de principios de los 80. El perturbador resultado es un film politicamente incorrecto e inaguantable para espectadores sensibles e inclusive para muchos fans del cine de horror mainstream. La historia es simple y sencilla: un asesino psicópata tortura, mutila y asesina de manera aberrante a jóvenes, bellas, y liberales mujeres de New York. El asesino, cuando está por cometer un crimen, habla como el pato Donald. El teniente Fred Williams, (Jack Hedley) persigue al asesino, ayudado por el psicologo Paul Davis (Paolo Malco). Como en casi todo el cine de Fulci no importa lo QUE pasa, ni mucho menos PORQUE pasa, sino COMO pasa. El móvil del psicópata, es develado de manera atropellada al final de la pelicula, como sucedía en La Casa Cercana al Cementerio. Para El Destripador de New York, Fulci tenía un muy buen guión de Gianfranco Clerici y Vincenzo Mannino (luego utilizado en Un Delito Poco Común, 1987) que le prestaba mas atención a la personalidad y motivación del asesino que al suspenso, a los asesinatos y a los hechos macabros. Pero a Fulci no le gustaba, ya que solo quería concentrarse en la mecánica del giallo y en los crímenes. Entonces, recurrió a Sacchetti quien, en pocos y apresurados dias, le hizo un guión "a su medida". En esta película, ni los niños se salvan. Los planos finales de la pobre niña enferma de linfogranuloma (con una pierna y un brazo amputado) llorando porque su padre, el psicópata del film, no atiende sus llamados teléfonicos, es pateticamente triste y deprimente. La apabullante violencia contra la mujer que contiene El Destripador de New York, y la acusación de misoginia de la cual fue y es objeto Fulci, se contraponen con sus declaraciones: "odio a las mujeres solo cuando no estan conmigo". "La doctrina católica dice que hay que odiar a las mujeres, no mis películas. Yo pienso que si eres una mujer, debes evitar que los hombres vayan a la iglesia cuando son niños. Entonces, quizás el mundo femenino podría volverse un poco mejor". Los dichos de Fulci se contradicen con gran parte de su filmografia, en la cual los asesinatos mas crueles y sádicos casi siempre son sufridos por las mujeres. Una consideración final. Todo el mundo se ha preguntado porque el psicópata chilla como un pato. Muchos han visto en ello un hecho ridículo y sin sentido. La explicación mas superficial viene del propio argumento: la paralítica hija del psicópata tiene un muñeco del Pato Donald sobre su mesa de luz. De acuerdo a la delirante explicación del psicólogo, al psicópata "el pato le quebró la mente. Eso pasa al tratar de borrar el sentimiento de culpa. El criminal puso toda la culpa en el pato. El pato era el vengador de su hija, la cual no llegaría a ser como las otras mujeres". Fulci parece dar esta explicación "de cumplimiento" para que la película, de alguna manera, cierre. Pero, si prestamos atención, descubrimos un hecho muy habitual dentro del cine italiano: el autorreferencialismo. En Angustia de Silencio, una niña deficiente mental (la cual casi es asesinada por el psicopata) siempre llevaba un muñeco del Pato Donald, del cual solo es hallada su cabeza cuando la niña desaparece (de ahí el titulo italiano, Non Si Sevizia un Paperino = No Toturen al Patito). En El Destripador de New York, la niña mutilada y enferma también posee un muñeco del Pato Donald, que parece el mismo de Angustia de Silencio. Fulci establece sórdidas conexiones y guiños entre ambas películas, solo revelables para sus verdaderos seguidores. la etapa errática
Manhattan Baby (1982, AKA: Malocchio, Evil Eye) comienza con un grupo de arqueólogos encabezado por el profesor George Hacker (Christopher Connelly) quienes, tras evitar diversas trampas (algunos no lo logran) descubren una tumba secreta. Al hacerlo, Hacker queda ciego (otra vez el tema de los ojos) y libera una especie de espíritu maligno que poseerá a su hija a través de un medallón que recibe de una enigmática mujer. Ya en New York (una ciudad que fascinaba a Fulci) se suceden misteriosos asesinatos. Manhattan Baby es una película muy floja, solo salvada por la música de Fabio Frizzi (aunque en parte es la misma de El Mas Alla), por la excelente fotografia y por algunos toques acertados de Fulci, el cual mantiene su destreza en crear cautivantes escenas sobrenaturales. Lo cierto es que Manhattan Baby está llena de tópicos y situaciones estúpidas hasta ese momento inhabituales en el cine de Fulci: idas y venidas aburridas y sin gracia, asesinatos flojos, poco elaborados y sorprendentemente light y necios personajes de relleno que hacen bromas y provocan sustos fallidos al mejor estilo de los peores psycho-killers Made in Usa. Como dijo Fulci, "Una película terrible"; en la peor de sus acepciones. En 1983 comenzó una fase errática en la carrera de Fulci, coincidente con los cambios de la industria exploitation italiana de la cual no se pudo sustraer (como si lo hizo Dario Argento). Ese año, las imitaciones de Conan el Barbaro y de Mad Max: El Guerrero de la Carretera (The Road Warrior, 1982) estaban en Italia a la orden del dia. La Conquista (AKA: Conquest) fue el aporte de Fulci a la onda Conan. Coproducida con México y España y protagonizada por la estrella mexicana Jorge Rivero, La Conquista cuenta el prehistórico (o asi, ya que nunca se aclara) relato acerca de dos guerreros, Mace e Ilias (Jorge Rivero y Andrea Occhipinti) que se enfrentan a la malvada bruja Ocron (Sabrina Siani) y a su ejército de zombies, ogros y hombres lobo. Sin embargo... La Conquista es sin duda la mejor exploitation italiana de Conan. La música de Claudio Simonetti es muy efectiva y la neblinosa y siniestra ambientación creada adrede por Fulci resulta muy acertada, como lo son las terribles escenas gore de la película, muchisimo mas violentas de lo habitual en este género: una pobre chica es destrozada sádicamente por la mitad, decapitada y devorada por dos hombres lobos que le destrozan el cráneo a un pobre anciano y masacran a toda una pacífica comunidad que vive en una cueva (mujeres, niños, no importa quien). Incluso... ¡decapitan al que parecía ser el héroe de la película! A pesar del bajo presupuesto, algunos monstruos y zombies estan muy bien realizados. Como no podía ser de otra manera, Fulci nos regala escenas sádicas (aquí muy gratuitas) como el sufrimiento de Ilias cuando es envenenado: en primer plano, vemos como su cuerpo supura por todos lados un asqueroso líquido amarillento. Por úlltimo, un dato que confirma el carácter intrincado y personal del cine de Fulci: Ocron, protagonizada por la hemosa Sabrina Siani, permanece toda la película completamente desnuda con el rostro cubierto por una máscara dorada. ¿Por qué Fulci no muestra el bello rostro de una actriz ciertamente famosa en la época?, ¿era una manera de burlarse de la actriz y/o del sexo femenino? En la opinión de quien esto escribe, no es un mero dato casual. Ciertamente, Fulci tenía una relación compleja con el sexo femenino: en El Mas Allá, obligó a Cinzia Monreale a usar unas lentes de contacto que le llagaron los ojos. En Pánico en la Ciudad de los Muertos Vivos, obligó a Catriona McColl a soportar una lluvia de gusanos vivos sobre su rostro, estirando el plano de manera sádicamente innecesaria. "Lucio posiblemente obtuvo algun tipo de placer sádico en esa escena" dijo McColl años mas tarde. "Era especialmente dificil con sus heroinas" agregó. Habría que decirle a la actriz que en verdad no la pasó tan mal, ya que también Fulci obligó a Fabio Testi a permanecer de manera innecesaria en la nieve durante el rodaje de Cuatro Para el Apocalipsis y obligó a David Warbeck a dispararle a un extra con balas de fogueo a muy corta distancia, al cual hirió, debiendo ser hospitalizado. En 1984, Fulci filmó Murderock (Murderock-Uccide a Pazzo di Danza, AKA: Murder Rock-Dancing Death, Giallo a Disco). Inicialmente, había pensado un interesante giallo acerca de una mujer que "inventa" la figura de un criminal para vengarse de una persona que la hirió en el pasado. Sin embargo, el productor Augusto Caminito le obligó a introducir escenas musicales y una banda sonora de Keith Emerson, gracias al éxito de Flashdance (1984), lo cual a Fulci no le hizo ninguna gracia. Entonces, el director debió ambientar la historia en una academia de baile moderno. Aun con los agregados impuestos, la película es muy agradable, aunque sea ignorada y despreciada por los fans mas básicos y simples de Fulci quienes solo encuentran a los zombies y las escenas hiper gore como lo único destacable de sus films. En Murderock, tenemos una trama misteriosa, una gran fotografía que por momentos hace recordar a los mejores films de Mario Bava, un reparto muy sólido (Olga Karlatos, Claudio Cassinelli, Ray Lovelock), interesantes personajes, un ritmo entretenido y asesinatos escabrosos, aunque no gore. El criminal, hunde lentamente en el pecho de sus víctimas (todas mujeres, faltaría mas) una especie de punzón ornamentado. La dirección de Fulci vuelve a ser muy estilizada, regalándonos escenas oníricas que recuerdan a Una Lagartija con Piel de Mujer. Incluso, introduce algun acertado chiste de humor negro, junto a escenas macabras efectivas, como el plano del punzón atravezado sobre un canario muerto. En resumen, Murderock es una buena película; eso si, muy lejos de las mejores de Fulci. En 1985 Fulci no dirigió ninguna película. Su mala salud se lo impidió, ya que sufrió una hepatitis viral que derivó en una cirriosis. Además, debió soportar una operación a corazón abierto. "Mucha gente me dió por muerto" dijo Fulci, y con razón... Si alguien podía hacer que un thriller erótico sea realmente siniestro y que una escena sexual pueda tornarse terrorífica, ese era Lucio Fulci. Con La Miel del Diablo pasó lo mismo que con Murderock. Muchos de sus fans, acostumbrados a sus sangrientos terrores gore y sádicos, no aceptaron ni aceptan esta película. Una pena, ya que en La Miel del Diablo Fulci demostró que podía impactar y herir al espectador sin necesidad de gore explícito. Como el propio Fulci explicó, La Miel del Diablo "es un film acerca de la desesperación y la miseria masoquista". Consecuentemente, el ambiente y los personajes son irremediablemente miserables, patéticos y masoquistas. La sensual pero triste banda sonora de saxo acentúa un clima decadente, donde la tragedia (como en casi todos los film de Fulci) será inevitable. La relación sadomasoquista que se establece entre Cecilia y el doctor es realmente morbosa y sórdida. El médico es agredido de todas las maneras imaginables: golpeado, mordido, casi ahogado, forzado a comer comida de perro y torturado con cera caliente. Mientras tanto, Cecilia recuerda su mórbido pasado con su novio muerto, en una serie de flashbacks entre eróticos y macabros, como la sodomización forzada que ella debe soportar (finalmente le terminará gustando) o la siniestra escena erótica en las butacas de un cine veneciano, donde Gaetano obliga a Cecilia a mantener sexo con el... y con su amigo. No conforme con hacer un thriller erótico "normal" Fulci agrega ciertos elementos pseudo sobrenaturales realmente perturbadores. Cuando se produce la muerte de Gaetano gracias a la mala praxis del Dr Dominici, Cecilia, en un violento plano, se da cuenta de su muerte y de la responsabilidad de Gaetano, aunque no estaba en la sala de operaciones. Hasta ese punto estaba fisica y mentalmente unida a su novio. El poema que recita Dominici cuando está encadenado y secuestrado, posee el oscuro simbolismo profético de las predicciones recitadas en El Mas Alla y en Pánico en la Ciudad de los Muertos Vivos. El plano final, en el cual Cecilia y Dominici yace en la cama luego de hacer el amor y el doctor recita el poema, es especialmente trágico y premonitorio: la cámara recore los cuerpos desnudos de los amantes, hasta reposar en un revolver. Luego enfoca una ventana, por la cual se ve un mar teñido de rojo sangre, gracias a la excelente labor del gran director de fotografia español Alejandro Ulloa. Sin duda, La Miel del Diablo es un thriller erótico único. Como se habrán dado cuenta, esta coproducción italo-yugoeslava es la típica historia de venganza paranormal juvenil al mejor estilo Carrie (1976). El ritmo de la película es totalmente previsible y por momentos aburrido, ya que Fulci pierde demasiado tiempo en conversaciones estudiantiles y en escenas romanticas innecesarias. La música no es la gran cosa y los actores y personajes cumplen, sin destacarse demasiado. El típico clima estudiantil adolescente de intrigas, amorios y cotilleos tan habitual en los psycho killer norteamericanos, era algo en lo cual Fulci nunca había caido y es lamentable que ahora lo haga. El ritmo ambiguo pero amenazante de sus mejores películas, en las cuales cualquier cosa podía suceder y de la manera mas horrible imaginada, aquí se encuentra apenas visible. Afortunadamente, el director todavía conservaba su mano única para filmar escenas lúgubres y violentas. Los planos que muestran a la malherida Kathy yaciendo en el hospital mientra rie al visionar su venganza, son macabramente efectivos, como lo son los sobrenaturales asesinatos de la película, algunos de ellos nunca vistos. En un museo, una estatua cobra vida y asesina a una chica mientras el plano se funde en los ojos de Eva. Otra chica muere ahogada por un ejército de babosas que se deslizan por su cuerpo desnudo y por su rostro (una de ellas, especialmente grande, se introduce en su boca). Otra chica, sufre el efecto "Mas Alla": al ingresar a su habitación descubre el cuerpo de su novio decapitado. Al querer huir, una fuerza sobrenatural le impide hacerlo ya que, igual que en el final de El Mas Alla, por mas que salga de la habitación siempre termina entrando en la misma. Finalmente, acabará cayendo por una ventana. Luego, aparece su novio, que no está muerto, todavía. Al asomarse por la ventana, ve a su novia muerta, mientras la persiana se baja violentamente y lo decapita. Su cabeza caerá sobre el cuerpo de su novia. Solo por estos macabros juegos irreales, Aenigma merece verse.
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